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La Casa Blanca ha anunciado un nuevo marco de políticas de inteligencia artificial (IA) que solicita al Congreso que elabore una normativa federal que desplace las leyes estatales sobre IA. La administración de Trump ha intentado en múltiples ocasiones anular regulaciones estatales más restrictivas en materia de IA, aunque hasta ahora sin éxito, siendo notable su fracaso con el llamado “One Big Beautiful Bill”.

Aspectos clave del nuevo marco

Este marco aborda una variedad de temas, que van desde la privacidad infantil hasta el uso de la IA en el mercado laboral. La Casa Blanca explica que “este marco solo podrá tener éxito si se aplica de manera uniforme en todo Estados Unidos”. “Un mosaico de leyes estatales conflictivas socavaría la innovación estadounidense y nuestra capacidad para liderar en la carrera global de IA”, añaden desde el gobierno.

En lo que respecta a la protección de la privacidad infantil, el marco solicita al Congreso que exija a las empresas proveer herramientas como “controles de tiempo de pantalla, exposición a contenido y control de cuentas”, afirmando al mismo tiempo que “las protecciones existentes sobre privacidad infantil se aplican a los sistemas de IA”, lo que incluye límites sobre cómo se recopilan y utilizan los datos para el entrenamiento de la IA. Además, se indica que los estados deberían poder hacer cumplir “sus propias leyes generalmente aplicables que protegen a los niños, como las prohibiciones sobre material de abuso sexual infantil, incluso cuando dicho material es generado por IA”.

Impacto ambiental y regulaciones

La preocupación por el uso energético y el impacto ambiental de la infraestructura de IA se está convirtiendo en un tema relevante. Sin embargo, las propuestas de la Casa Blanca se centran principalmente en el coste de los centros de datos. El marco sugiere que la regulación federal de IA debe garantizar que los mayores costes eléctricos no se trasladen a las personas que viven cerca de los centros de datos. Además, se propone simplificar el proceso de permisos para la construcción de infraestructura de IA, permitiendo así que las empresas busquen “generación de energía en sitio y tras el medidor”. También se aboga por menores restricciones en el desarrollo de software de IA, proponiendo “espacios regulatorios para aplicaciones de IA” y pidiendo al Congreso que “proporcione recursos para que los conjuntos de datos federales sean accesibles para la industria y la academia en formatos aptos para IA”.

Mientras tanto, un nuevo proyecto de ley sobre IA de la senadora Marsha Blackburn (R-Tenn.) intenta eliminar la Sección 230, que impide responsabilizar a las plataformas por el contenido que albergan, el marco de la Casa Blanca parece proponer lo contrario. “El Congreso debería impedir que el gobierno de Estados Unidos coaccione a los proveedores de tecnología, incluidos los proveedores de IA, a prohibir, obligar o modificar contenido basado en agendas partidistas o ideológicas”, escribe la Casa Blanca. El marco también mantiene una postura laxa en lo que respecta a los derechos de autor y el uso de propiedad intelectual para entrenar modelos de IA, sugiriendo que se debería solucionar en los tribunales en lugar de mediante legislación. No obstante, el gobierno sí considera que el Congreso debería “evaluar la posibilidad de habilitar marcos de licencias” para que los titulares de derechos de propiedad intelectual puedan negociar compensaciones con los proveedores de IA.

Desafíos y críticas

Una de las piezas clave de la propuesta de la Casa Blanca es la afirmación de que la regulación federal debería anular la ley estatal, específicamente para que los estados no regulen el desarrollo de IA, no “carguen indebidamente el uso de IA para actividades que serían legales si se realizaran sin IA” y no penalicen a las empresas de IA “por la conducta ilegal de terceros relacionada con sus modelos”. Sin embargo, la idea de que las empresas de IA no sean responsables por el uso ilegal o dañino de sus productos es un aspecto complicado y problemática, especialmente porque está en el centro de múltiples cuestiones actualmente relacionadas con la IA.

En última instancia, el marco podría ser demasiado contradictorio para ser útil. Samir Jain, vicepresidente de Políticas del Centro para la Democracia y la Tecnología, comentó que “el marco de alto nivel de la Casa Blanca contiene algunas declaraciones de principios sólidas, pero su utilidad para los legisladores está limitada por sus contradicciones internas y su incapacidad para afrontar las tensiones clave entre los enfoques sobre temas importantes como la seguridad en línea de los niños”. Desde la Casa Blanca se ha intentado tener un papel activo en cómo se desarrolla y regula la IA en Estados Unidos, aunque los resultados han sido mixtos, en gran parte porque el Congreso ha mostrado resistencia a ceder el derecho de los estados a regular la tecnología a su manera.

Preguntas frecuentes

  • ¿Qué propone el nuevo marco de políticas de IA? El marco solicita que se elabore una normativa federal que sustituya las leyes estatales y regule aspectos importantes como la privacidad infantil y el impacto ambiental de la infraestructura de IA.
  • ¿Cuáles son las principales preocupaciones sobre el marco? Hay interrogantes sobre la responsabilidad de las empresas de IA y su relación con la legislación existente, así como sobre la posible contradicción del marco con respecto a la regulación estatal.
  • ¿Qué papel juega el Congreso en esta propuesta? Se espera que el Congreso desarrolle la normativa federativa necesaria, aunque hay resistencia a ceder el control de regulaciones a un nivel federal.

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